marzo 1, 2024

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto devastador en todo el mundo, pero en América Latina, el golpe a la educación ha sido particularmente duro y amenaza con retroceder décadas de avances en el sector. A medida que el virus se propagó, las escuelas se vieron obligadas a cerrar y la transición a la educación en línea reveló una brecha digital y socioeconómica que ha afectado de manera desigual a los estudiantes.

En países con sistemas educativos sólidos y acceso a recursos educativos y tecnológicos, el impacto ya ha sido considerable. En América Latina, donde las disparidades económicas y educativas son más pronunciadas, el golpe ha sido aún más severo, afectando de manera desproporcionada a la población de bajos recursos y a las zonas rurales.

Las estimaciones señalan que en los países de ingresos medios y bajos, la proporción de niños incapaces de leer y comprender un texto simple al final de la primaria podría aumentar del 51% al 62% debido a la pandemia. Además, la proporción de jóvenes en el primer ciclo de secundaria que no alcanzan el nivel mínimo de rendimiento podría aumentar del 55% al 71%, según indicadores que utilizan puntajes de pruebas internacionales como PISA, según el Banco Mundial.

Una encuesta conjunta de UNICEF, UNESCO y el Banco Mundial revela que en países de bajos ingresos, solo la mitad tienen planes nacionales o regionales para medir el aprendizaje de los estudiantes. Una cuarta parte de estos países desconoce cuántos alumnos han regresado a la escuela después de la pandemia. Además, dos tercios de los países han implementado planes de estudios abreviados o priorizados, y solo el 40% está llevando a cabo estrategias de recuperación del aprendizaje a nivel nacional.

El impacto educativo de la pandemia también tendrá repercusiones económicas a largo plazo en todo el mundo. Se estima que debido al cierre de escuelas, la actual generación de estudiantes podría perder ingresos equivalentes a 17,000 millones de dólares en valor presente a lo largo de sus vidas, lo que representa el 14% del PIB mundial actual, según el Banco Mundial, UNESCO y UNICEF.

En resumen, la pandemia ha exacerbado las desigualdades educativas en América Latina y representa una amenaza seria para el desarrollo y el futuro de la región. La inversión en educación y la implementación de estrategias efectivas de recuperación del aprendizaje son cruciales para mitigar estos impactos y garantizar un futuro más equitativo y próspero para los jó

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